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martes, 1 de enero de 2013

Un nuevo año! Pancho Aquino




Dicen que cuando se acerca fin de año los ángeles curiosos se sientan al borde de las nubes a escuchar los pedidos que llegan desde la tierra.

- ¿Qué hay de nuevo? -pregunta un ángel pelirrojo, recién llegado.
Lo de siempre: amor, paz, salud, felicidad...- contesta el ángel más viejo.

Y bueno, todas esas son cosas muy importantes.

Lo que pasa es que hace siglos que estoy escuchando los mismos pedidos y aunque el tiempo pasa los hombres no parecen comprender que esas cosas nunca van a llegar desde el cielo, como un regalo.

¿Y qué podríamos hacer para ayudarlos? - Dice el más joven y entusiasta de los ángeles.
¿Te animarías a bajar con un mensaje y susurrarlo al oído de los que quieran escucharlo? - pregunta el anciano.

Tras una larga conversación se pusieron de acuerdo y el ángel pelirrojo se deslizó a la tierra convertido en susurro y trabajó duramente mañana, tarde y noche, hasta 1os últimos minutos del último día del año.

Ya casi se escuchaban las doce campanadas y el ángel viejo esperaba ansioso la llegada de una plegaria renovada. Entonces, luminosa y clara, pudo oír la palabra de un hombre que decía:
"Un nuevo año comienza. Entonces, en este mismo instante, empecemos a recrear un mundo distinto, un mundo mejor:
sin violencia, sin armas, sin fronteras, con amor, con dignidad; con menos policías y más maestros, con menos cárceles y más escuelas, con menos ricos y menos pobres.

Unamos nuestras manos y formemos una cadena humana de niños, jóvenes y viejos, hasta sentir que un calor va pasando de un cuerpo a otro, el calor del amor, el calor que tanta falta nos hace.

Si queremos, podemos conseguirlo, y si no lo hacemos estamos perdidos, porque nadie más que nosotros podrá construir nuestra propia felicidad".

Desde el borde de una nube, allá en el cielo, dos ángeles cómplices sonreían satisfechos.

Del libro: "Cuentos para Niños de 8 a 108 II" - Pancho Aquino.


A María, Madre de Dios.




Aquí viene, aquí llega,
es María, es la Madre,
la humilde, la buena,
la que viene cargada de Amor.

La que enjuga las lágrimas de sus hijos
y consuela con su Amor tan Maternal,
la que da felicidad a cada alma,
la ampara y le da su Corazón.

La que tiene en los brazos a su Niño
y nos lleva a los brazos del Señor,
nos quiere hacer dignos del cielo
abriendo nuestro Corazón.

¡Con quién te puedo comparar Madre,
si no tienes ni tendrás comparación!
Al verte, todo se borra, todo se apaga,
porque veo tu Luz y siento tu Amor.

Oradle:
Ven Niño Jesús, que estoy arrepentido
de mis faltas y mis pecados,
ven a mí, no te detengas,
que Tú salvarás mi vida.
Amén.


sábado, 29 de diciembre de 2012

El helecho y el bambú.




Un día decidí darme por vencido... renuncié a mi trabajo, a mi relación, a mi espiritualidad...
quería renunciar a mi vida.
Fui al bosque para tener una última charla con Dios. "Dios", le dije. "¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?" Su respuesta me sorprendió... "Mira a tu alrededor", El dijo. "¿Ves el helecho y el bambú?" "Sí", respondí. "Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien.  Les di luz. Les di agua. El helecho rápidamente creció.  Su verde brillante cubría el suelo.  Pero nada salió de la semilla de bambú.  Sin embargo no renuncié al bambú.

"En el segundo año el helecho creció más brillante y abundante. Y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú." Dijo Él.


"En el tercer año, aun nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié." Me dijo.


"En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú.  No renuncié" dijo.


"Luego en el quinto año un pequeño brote salió de la tierra.  En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño e insignificante. Pero sólo 6 meses después el bambú creció a más de 100 pies de altura. Se la había pasado cinco años echando raíces. Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir".
"No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar"
Él me dijo. "¿Sabías, mi niño, que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?" "No renunciaría al bambú. Nunca renunciaría a ti. No te compares con otros" Me dijo.
"El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar hermoso". "Tu tiempo vendrá" Dios me dijo. "¡Crecerás muy alto!"
"¿Qué tan alto debo crecer?" Pregunté.

 "¿Qué tan alto crecerá el bambú?"  Me preguntó en respuesta . "¿Tan alto como pueda?" Indagué. "Sí".
El dijo. "Dame Gloria al crecer tan alto como puedas".
Dejé el bosque exaltado, trayendo esta historia para compartirla con ustedes.
Espero que estas palabras puedan ayudarte a entender que Dios nunca renunciará a ti.



Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida.

La felicidad te mantiene Dulce, Los intentos te mantienen Fuerte, Las penas te mantienen Humano, Las caídas te mantienen Humilde, El éxito te mantiene Brillante.

Pero ...  solo Dios te mantiene Caminando...


Sagrada Familia




Sagrada Familia de Nazaret:

enséñanos el recogimiento, la interioridad;

danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones

y las palabras de los verdaderos maestros;

enséñanos la necesidad del trabajo,

de la preparación, del estudio,

de la vida interior personal, de la oración,

que sólo Dios ve en lo secreto;

Enséñanos lo que es la Familia,

su comunión de amor,

su belleza simple y austera,

su carácter sagrado e inviolable.

Amén


Oración a la Sagrada Familia de Nazareth


Enséñanos el recogimiento,
la interioridad;
danos la disposición
de escuchar las buenas inspiraciones
y las palabras
de los verdaderos maestros.

Enséñanos la necesidad
del trabajo de reparación,
del estudio,
de la vida interior personal,
de la oración
que sólo Dios ve en lo secreto.

Enséñanos lo que es la familia,
su comunión de amor,
su belleza simple y austera,
su carácter sagrado e inviolable.


Amén.