Seguidores

domingo, 6 de diciembre de 2015

Oración a san José en Adviento.



San José, esposo fiel de la Virgen María,

tú preparaste con gran cariño todo lo necesario para el nacimiento de Jesús.
Ayúdanos a trabajar para que con nuestras buenas obras nos preparemos a recibir
a Jesús cuando nazca en esta Navidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor. 

Amén.



sábado, 5 de diciembre de 2015

Dichoso quien...



Dichoso quien sabe mirar a los otros con los ojos de un amigo, y acoge a cada persona sin prejuicios de cultura, religión o raza.
Dichoso quien se empeñan en vivir en armonía con sus familiares, vecinos, compañeros, extranjeros, superando las inevitables dificultades propias de las relaciones humanas.
Dichoso quien no guarda rencor, no da importancia a palabras y gestos desagradables, y no obliga a otros a vivir según sus criterios.
Dichoso quien comunica con dulzura y escucha las razones de los demás, sobre todo las de los más débiles.
Dichoso quien es tolerante consigo mismo y convive serenamente con sus propias limitaciones y con las de los demás.
Dichoso quien estimula al bien, para construir un mundo en el que todos puedan sentirse a gusto.
Dichoso quien acoge el valor de las diferencias que caracterizan a cada hombre y cada mujer de nuestro planeta, porque esas diferencias muestran el "Nombre" con el que Dios llama a cada uno de nosotros.
Dichosos quienes cultivan en su corazón un sueño: que, dejando salir los colores de nuestra diversidad, veremos aparecer en el cielo un gran arcoíris, en señal de fraternidad y de paz, que vestirá de luz y de fiesta al mundo.


Carta de Dios al hombre en Adviento.



Querido hombre y mujer: 
He escuchado tu grito de Adviento. 
Está delante de mí. 
Tu grito, golpea continuamente a mi puerta. 
Hoy quisiera hablar contigo para que repienses tu llamada. 
Hoy te quiero decir: ¿Por qué Dios preguntas? ¿A qué Dios esperas? ¿Qué has salido a buscar y a ver en el desierto? 
Escucha a tu Dios, mujer y hombre de Adviento: "No llames a la puerta de un dios que no existe, de un dios que tú te imaginas... 
Si esperas... ábrete a la sorpresa del Dios que viene y no del dios que tú te haces... 
Tú, hombre y mujer, todos, tenéis siempre la misma tentación: hacer un dios a vuestra imagen. 
Yo os digo, yo Dios de vivos, soy un Dios más allá de vuestras invenciones. 
Vosotros salís a ver donde está Dios... 
Os dicen: "aquí está” pero no lo veis, y os sentís desanimados porque Dios no está donde os han dicho... 
Y Dios está vivo. Pero vosotros no tenéis mentalidad de Reino: no descubrís a Dios en lo sencillo. 
Os parece que lo sencillo es demasiado poco para que allí esté Dios. 
Sabedlo: Yo, el Señor Dios, estoy en lo sencillo y pequeño... 
Hombre y mujer de hoy y de siempre: deja espacio a tu Dios dentro de tu corazón. 
Sólo puedo nacer y crecer donde mi palabra es acogida. 
Qué tranquilo te quedas, haciendo -lo que hay que hacer- porque haciendo las cosas de siempre- evitas la novedad del Evangelio. 
Pero yo te digo que tu corazón queda cerrado, y tus ojos incapaces de ver el camino por donde yo llego. No te defiendas como haces siempre. No te escondas bajo ritos vacíos. 
Hombre y mujer, si me esperas, deja de hacerme tú el camino y ponte en el camino que yo te señalo por boca de los profetas. 
Abre el corazón a mi Palabra. 
Yo, tu Dios, te hablo.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Señora del Adviento.



Señora del Adviento,
señora de los brazos vacíos, 
señora de la preñez evidente y extenuante. 
Cuánto deseamos que camines con nosotros. 
Cuánto necesitamos de ti, mujer del pueblo, 
que viajas presurosa y alegre a servir a Isabel, 
a pesar de tu vientre pesado y fatigoso. 
Entre las dos tejerán esperanzas y sueños.

Señora del Adviento, 
señora de los brazos vacíos, 
también nosotros estamos preñados 
de esperanzas y sueños. 
Soñamos con que el canto de las aves 
no vuelva a ser turbado por el ruido de las balas. 
Soñamos con nuestros niños sin temores, 
cantando al fruto de tu vientre ya cercano. 
Soñamos con los niños del mundo 
durmiendo tranquilos al arrullo de un villancico. 
Soñamos que nuestros viejos mueren tranquilos y en paz 
murmurando una oración. 
Soñamos con que algún día 
podremos volver a tener sueños y utopías y esperanzas.

Señora del Adviento, 
la de los brazos vacíos, 
visítanos como a tu prima. 
Monta tu burrito y ven presurosa. 
Nuestros corazones son pesebres huecos y fríos 
donde hace falta que nazca tu hijo. 
Ven, señora, con tus gritos de parto 
a calentar nuestros corazones, 
a seguir tejiendo esperanzas con nosotros, 
como lo hiciste con Isabel. 
Solo así, en medio de la noche 
iluminada por tus brazos ahora llenos 
y por tus pechos que amamantan, 
podremos volver a soñar...
podremos gritar ¡es navidad!.


jueves, 3 de diciembre de 2015

Oración de Adviento.



Este tiempo de Adviento
recordamos a María y a José,
dando gracias por su fidelidad,

valentía y obediencia,
dando un paso hacia lo desconocido
en la fuerza de su Espíritu,
jugando su parte
en el cumplimiento de su plan
para traer a su gente pródigos
de nuevo en casa.

Oramos para que su ejemplo
pueda ser el patrón de nuestras vidas,
que cuando su suave susurro
rompa a través del clamor de este mundo
y en nuestro pequeño rincón,
podamos estar listos para escuchar,
y después de haber escuchado, de actuar.

Amén.

María espera con gozo.




María, la Madre que supo esperar con verdadera esperanza y gran amor, es el gran personaje del Adviento que nos enseña a vivir este tiempo como camino hacia el portal de Belén, lugar de encuentro y adoración del Dios-niño.

Tres actitudes muy hermosas de María que nos pueden ayudar a vivir este adviento son: la espera, la preparación del corazón y la acogida sincera.

1. María espera con gozo, con profunda esperanza, la llegada de Jesús a su vida.

2. María prepara su corazón con vivos sentimientos de ternura para con el Niño Jesús que viene y de gratitud profunda para con Dios que cumple sus promesas.

3. María cultiva en su corazón una acogida generosa, abriéndolo de par en par para que realmente entre Jesús a su vida. Ella lo esperaba sinceramente, no lo acoge sólo de palabra, sino que le ofrece su corazón.

Que María nos enseñe a vivir este adviento en una espera gozosa; a aprovechar este tiempo para preparar nuestro corazón para que Jesús realmente encuentre en él un lugar donde quedarse y desde el cual podamos descubrirlo como verdadero Salvador: como el Dios que viene a iluminar lo que en nuestra vida está oscuro; a sanar lo que en nuestra vida está enfermo; y a liberarnos de todo lo que nos impide vivir en el gozo de su Amor...



miércoles, 2 de diciembre de 2015

Cuando los niños aprenden.



Cuando los niños aprenden que la felicidad no se encuentra en lo que una persona tiene, sino en lo que esa persona es.
Cuando aprenden que dar y perdonar es más gratificante que quitar y vengarse.
Cuando aprenden que el sufrimiento no se mitiga con auto-compasión, sino que se supera con determinación interior y fuerza espiritual.
Cuando aprenden que no pueden controlar al mundo a su alrededor, pero que son los maestros de sus propias almas.
Cuando aprenden que las relaciones mejoran si valoran más la amistad que el ego, el compromiso que el orgullo, escuchar que aconsejar.
Cuando aprenden a no odiar a una persona cuya diferencia temen, sino a temer ese tipo de odio.
Cuando aprenden que hay placer en la fuerza de motivar a otros, no en la falsa fuerza de humillar.
Cuando aprenden que el elogio de otros es halagador pero sin sentido si no se conjuga con el respeto a si mismo.
Cuando aprenden que el valor de una vida se mide mejor no por los años dedicados a acumular posesiones sino por los momentos dedicados a dar de sí mismo, compartiendo sabiduría, inspirando esperanza, secando lágrimas y conmoviendo corazones.
Cuando aprenden que la belleza de una persona no se ve con los ojos sino con el corazón; y que aunque el tiempo y las penurias pueden destruir nuestra coraza exterior, nos pueden mejorar el carácter y la perspectiva.
Cuando aprenden a abstenerse de juzgar, sabiendo que todas las personas están dotadas de cualidades y defectos, y que la aparición de unas u otros depende de la ayuda ofrecida o el daño infligido por otros.
Cuando aprenden que a todas las personas se les ha dado el don de tener un yo único, y que el propósito de la vida es compartir lo mejor de ese don con el mundo.
Cuando los niños aprenden estos ideales y cómo practicarlos en el arte del buen vivir, ya no son niños ... son una bendición para quienes los conozcan, y valiosos modelos para todo el mundo.

jueves, 5 de noviembre de 2015

San Zacarías e Isabel padres de San Juan Bautista.



Hoy, 5 de noviembre, celebramos a los Padres de San Juan Bautista, Zacarías e Isabel. Además de ser los padres de Juan Bautista, Zacarías era sacerdote de la Antigua Ley.
De estos dos esposos hace el evangelio un elogio formidable. Dice así: "Los dos llevaban una vida santa, eran justos ante Dios, y observaban con exactitud todos los mandamientos y preceptos del Señor". Ojalá de cada uno de nuestros hogares se pudiera decir algo semejante. Sería maravilloso.
Dice San Lucas: "Zacarías e Isabel no tenían hijos, porque ella era estéril. Además ya los dos eran de avanzada edad".
Y un día, cuando a Zacarías le correspondió el turno de subir al altar (detrás del velo) a ofrecer incienso, toda la multitud estaba afuera rezando.
Y se le apareció el Ángel del Señor, y Zacarías al verlo se llenó de temor y un gran terror se apoderó de él. El ángel le dijo: "No tema Zacarías, porque su petición ha sido escuchada. Isabel su mujer, dará a luz un hijo, a quien pondrán por nombre Juan. Él será para ustedes gozo y alegría, y muchos se alegrarán por su nacimiento, porque será grande ante el Señor; no beberá licores; estará lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos hacia Dios, y tendrá el espíritu del profeta Elías, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto".
Zacarías le dijo al ángel: "¿Cómo puedo saber que esto que me dice sí es cierto? Porque yo soy muy viejo e Isabel mi esposa es estéril". El ángel le dijo: "Yo soy Gabriel, uno de los que están en la presencia del Dios, y he sido enviado para comunicarle esta buena noticia. Pero por no haber creído a las palabras que le he dicho, se quedará mudo y no podrá hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, que se cumplirán todas a su tiempo".
El pueblo estaba esperando a que saliera Zacarías y se extrañaban de que demorara tanto en aparecer. Cuando apareció no podía hablarles, y se dieron cuenta de que había tenido alguna visión. Él les hablaba por señas y estaba mudo.
"Después Isabel concibió un hijo y estuvo oculta durante cinco meses (sin contar a los vecinos que iba a tener un niño)". Y decía: "Dios ha querido quitarme mi humillación y se ha acordado de mí".
El ángel Gabriel contó a María Santísima en el día de la anunciación, que Isabel iba a tener un hijo. Ella se fue corriendo a casa de Isabel y allí estuvo tres meses acompañándola y ayudándole en todo, hasta que nació el niño Juan, cuyo nacimiento fue un verdadero acontecimiento.
ORACIÓN
Que Dios conceda a los padres de familia el imitar a Zacarías e Isabel, llevando como ellos una vida santa; siendo justos ante el Señor, y observando con exactitud todos los mandamientos y preceptos de Dios.

martes, 3 de noviembre de 2015

Hoy es fiesta de San Martín de Porres, el santo de la escoba.



Por Abel Camasca

REDACCIÓN CENTRAL, 03 Nov. 15 / 12:02 am (ACI).- “Yo te curo y Dios te sana”, solía decir San Martín de Porres, el santo de la escoba y patrono de los barberos, a los grandes señores y hombres sencillos que acudían en busca de su ayuda. Su fiesta se celebra cada 3 de noviembre. San Martín nació en Lima en 1579. Desde niño sintió predilección por los enfermos y los pobres. Aprendió el oficio de barbero y algo de medicina. A los quince años pidió ser admitido como “donado”, es decir, como terciario, en el convento de los Dominicos. En su servicio de enfermero no hacía diferencia entre pobres y los que más tenían, aunque tuvo que pasar por experiencias de incomprensión y envidia. En 1603 hizo su profesión religiosa. Con ayuda de Dios, realizaba algunos milagros de curaciones instantáneas o en ocasiones bastaba su presencia para que el enfermo desahuciado empezara a recuperarse. Hay quienes lo vieron entrar y salir de recintos con las puertas cerradas, mientras que otros aseguraron haberlo visto en dos lugares distintos a la misma vez. Era tanto el cariño y admiración que le tenían al humilde Fray Martín que hasta el Virrey de aquel entonces fue a visitarlo en su lecho de muerte para besar su mano. Partió a la Casa del Padre un 3 de noviembre de 1639, besando el crucifijo con gran alegría. San Martín es recordado con la escoba, que es símbolo de su humilde servicio. Por ello, San Juan XXIII al canonizarlo en 1962 dijo: “¡Ojalá que el ejemplo de Martín enseñe a muchos lo feliz y maravilloso que es seguir los pasos y obedecer los mandatos divinos de Cristo!”.