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martes, 29 de mayo de 2012

La oración nos hace reflejar el Cielo.



La oración nos hace elevar la mirada al cielo y los ojos se transforman llenos de esperanza, reflejando el azul celeste de la gracia. Míralo a Él y déjate mirar. Tu mirada no puede ser igual después de esta experiencia.

Serás como un niño, quien mirando al cielo se admira y confía. Llenate de Dios dejando que Él salga de su cielo y entre en tu corazón.

 

lunes, 28 de mayo de 2012

Hadas en el Jardín.


 
Mi jardín tiene hadas,
pero son verdaderas,
no salieron de cuentos,
todas son jardineras.

Duendecitos traviesos,
de caritas alegres,
aunque a veces me retan
yo se bien que me quieren.

Señorita hoy te canto
con mucha emoción,
y te llevo muy dentro
de mi corazón.

Porque estás a mi lado
y de tu mano aprendí
que las hadas existen
aquí en el jardín.

Tienen muchas sorpresas
dentro de sus bolsillos
y un corazón grande
como si fuera un nido.

Y por eso les canto
con amor este día,
porque yo quiero mucho,
mucho a mis señoritas.

(Cecilia Rogier-Chacho Marceillac)

¡Feliz Día Jardineras!

"Que cada día intentemos una educación que enseñe a ver con el corazón y a despertar en otros la mirada de asombro, el deseo de saber, el interés de aprender con quienes han puesto la intencionalidad docente de enseñar, crear, soñar y crecer. Renovemos la pasión por la misión y eduquemos para la libertad... para la responsabilidad, entendiendo la vida, expresándola y abriéndole nuevos horizontes de posibilidad dentro del aula".
 Feliz Día Maestras Jardineras!!!! RdS
 

domingo, 27 de mayo de 2012

Ama la Vida.



Ama la vida, disfruta de lo que te ofrece, no te dejes agotar por los malos pesares, deja que el amor toque a tu puerta... 
No le niegues la oportunidad de abrigar tu alma ¿Quién dice que la vida es fácil? es difícil porque vives a veces momentos de alegrías o de ahogado llanto pero se aprende tanto de todo aquello, porque después de la tormenta viene la calma.
 Si hoy te sientes deprimido, te comprendo pero no te dejes ahogar por las grandes penas.
 Observa a tu alrededor como la vida pasa. Y ten fe, en que toda situación por algo sucede. Si hoy lloras, por un ser querido deja fluir cada lágrima, no sientas pena hacerlo porque las lágrimas purifican el alma, porque solo desahogando tus sufrimientos, solo así, llegara la paz a tu alma.
Ama la vida, valora las cosas buenas y malas, aprende a valorar el amor, que te rodea porque siempre habrá personas que te aman solo que a veces no nos damos cuenta. 
Si hoy, alguien toca a tu puerta, no cierres las puertas al amor, a la amistad porque son sentimientos de un valor infinito que nada ni nadie puede comprarlos. 
Ama la vida, aprende a vivirla, con sus altas y sus bajas. Porque vida tenemos sólo una y hay que aprender a valorarla... 
Somos bendecidos por estar aquí en este mundo, en donde venimos con un propósito y una nueva esperanza. Ama la vida, ámala cada instante.


viernes, 25 de mayo de 2012

Símbolos del Espíritu Santo.


 
Los símbolos del Espíritu Santo  
Al Espíritu Santo se le representa de diferentes formas:
  • El Agua: El simbolismo del agua es significativo de la acción del Espíritu Santo en el Bautismo, ya que el agua se convierte en el signo sacramental del nuevo nacimiento.
  • La Unción: Simboliza la fuerza. La unción con el óleo es sinónima del Espíritu Santo. En el sacramento de la Confirmación se unge al confirmado para prepararlo a ser testigo de Cristo.
  • El Fuego: Simboliza la energía transformadora de los actos del Espíritu.
  • La Nube y la Luz: Símbolos inseparables en las manifestaciones del Espíritu Santo. Así desciende sobre la Virgen María para "cubrirla con su sombra". En el Monte Tabor, en la Transfiguración, el día de la Ascensión; aparece una sombra y una nube.
  • El Sello: Es un símbolo cercano al de la unción. Indica el carácter indeleble de la unción del Espíritu en los sacramentos y hablan de la consagración del cristiano.
  • La Mano: Mediante la imposición de manos los Apóstoles y ahora los Obispos, trasmiten el "don del Espíritu".
  • La Paloma: En el Bautismo de Jesús, el Espíritu Santo aparece en forma de paloma y se posa sobre Él.

El Espíritu Santo y la Iglesia
La Iglesia nacida con la Resurrección de Cristo, se manifiesta al mundo por el Espíritu Santo el día de Pentecostés. Por eso aquel hecho de que "se pusieron a hablar en idiomas distintos" , (Hch 2,4) para que todo el mundo conozca y entienda la Verdad anunciada por Cristo en su Evangelio.
La Iglesia no es una sociedad como cualquiera; no nace porque los apóstoles hayan sido afines; ni porque hayan convivido juntos por tres años; ni siquiera por su deseo de continuar la obra de Jesús. Lo que hace y constituye como Iglesia a todos aquellos que "estaban juntos en el mismo lugar" (Hch 2,1), es que "todos quedaron llenos del Espíritu Santo" (Hch 2,4).
Una semana antes, Jesús se había "ido al Cielo", y todos los que creemos en Él esperamos su segunda y definitiva venida, mientras tanto, es el Espíritu Santo quien da vida a la Iglesia, quien la guía y la conduce hacia la verdad completa.
Todo lo que la Iglesia anuncia, testimonia y celebra es siempre gracias al Espíritu Santo. Son dos mil años de trabajo apostólico, con tropiezos y logros; aciertos y errores, toda una historia de lucha por hacer presente el Reino de Dios entre los hombres, que no terminará hasta el fin del mundo, pues Jesús antes de partir nos lo prometió: "…yo estaré con ustedes, todos los días hasta el fin del mundo" (Mt. 28,20)

El Espíritu Santo y la vida cristiana
A partir del Bautismo, el Espíritu divino habita en el cristiano como en su templo (Cf. Rom 8,9.11;
1Cor 3,16; Rom 8,9). Gracias a la fuerza del Espíritu que habita en nosotros, el Padre y el Hijo vienen también a habitar en cada uno de nosotros.
El don del Espíritu Santo es el que:
  • nos eleva y asimila a Dios en nuestro ser y en nuestro obrar;
  • nos permite conocerlo y amarlo;
  • hace que nos abramos a las divinas personas y que se queden en nosotros.
La vida del cristiano es una existencia espiritual, una vida animada y guiada por el Espíritu hacia la santidad o perfección de la caridad. Gracias al Espíritu Santo y guiado por Él, el cristiano tiene la fuerza necesaria para luchar contra todo lo que se opone a la voluntad de Dios. (Cf. Gal 5,13-18; Rom 8,5-17).
Para que el cristiano pueda luchar, el Espíritu Santo le regala sus siete dones, que son disposiciones permanentes que hacen al hombre dócil para seguir los impulsos del Espíritu, estos dones son:
    • Sabiduría: nos comunica el gusto por las cosas de Dios.
    • Ciencia: nos enseña a darle a las cosas terrenas su verdadero valor.
    • Consejo: nos ayuda a resolver con criterios cristianos los conflictos de la vida.
    • Piedad: nos enseña a relacionarnos con Dios como nuestro Padre y con nuestros hermanos.
    • Temor de Dios: nos impulsa a apartarnos de cualquier cosa que pueda ofender a Dios.
    • Entendimiento: nos da un conocimiento más profundo de las verdades de la fe.
    • Fortaleza: despierta en nosotros la audacia que nos impulsa al apostolado y nos ayuda a superar el miedo de defender los derechos de Dios y de los demás.

Experiencias del Espíritu Santo en la vida concreta  

-Cuando se da una esperanza total que prevalece sobre todas las demás esperanzas particulares, que abarca con su suavidad y con su silenciosa promesa todos los cimientos y todas las caídas; 

-Cuando se acepta y se lleva libremente una responsabilidad donde no se tienen claras perspectivas de éxito y de utilidad;
  
-Cuando se da como buena la suma de todas las cuentas de la vida que uno mismo no puede calcular pero que Otro ha dado por buenas, aunque no se puedan probar; 

-Cuando la experiencia fragmentada del amor, la belleza y la alegría se viven sencillamente y se captan como promesa del amor, la belleza y la alegría, sin dudar a un escepticismo cínico como consuelo barato del último desconsuelo; 

-Cuando el vivir diario, amargo, decepcionante y aniquilador se vive con serenidad y perseverancia hasta el final, aceptado por una fuerza cuyo origen no podemos abarcar ni dominar; 

-Cuando se corre el riesgo de orar en medio de tinieblas silenciosas sabiendo que siempre somos escuchados, aunque no percibamos una respuesta que se pueda razonar y disputar; 

-Cuando uno se entrega sin condiciones y esta capitulación se vive como una victoria;
  
-Cuando se experimenta la desesperación, y misteriosamente se siente uno consolado sin consuelo fácil: Allí está Dios y su gracia liberadora, allí conocemos a quien nosotros, cristianos, llamamos Espíritu Santo de Dios".