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jueves, 19 de mayo de 2011

Carta de un hijo a todos los padres del mundo.


*  No me des todo lo que te pida. A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo tomar.
*  No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también, y yo no quiero hacerlo.
*  No des siempre órdenes. Si en vez de órdenes, a veces me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
*  Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio dámelo; pero también si es castigo.
*  No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si tú me haces lucir mejor que los demás, alguien va a sufrir; y sí me haces lucir peor que los demás, seré yo quien sufra.
*  No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer; decídete y mantén esa decisión.
* Déjame valerme por mí mismo. Si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender.
* No digas mentiras delante de mí ni me pidas que las diga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentir mal y perder la fe en lo que me dices.
* Cuando yo hago algo malo no me exijas que te diga por qué lo hice.  A veces ni yo mismo lo sé.
* Cuando estés equivocado en algo admítelo y crecerá la opinión que yo tengo de ti. Y me enseñarás a admitir mis equivocaciones también.
* Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos; ya que porque seamos familia eso no quiere decir que no podamos ser amigos también.
* No me digas que haga una cosa y tú no la haces. Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no lo digas; pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.
* Cuando te cuente un problema mío no me digas "No tengo tiempo para tonterías" o "eso no tiene importancia".


* Trata de comprenderme y ayudarme.
* Y quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no lo creas necesario decírmelo.
* Abrázame, necesito sentirte mi amigo, mi compañero a toda hora. 

miércoles, 18 de mayo de 2011

Un nudo en la sábana.

En una junta de padres de familia de cierta escuela, la Directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos y pedía que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible, aunque la mayoría de los padres fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños.
Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó  y explicó, en forma humilde, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana.
Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo.
Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto.
Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia. Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba redimirse yendo a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, él hacia un nudo en la punta de la sábana.
Eso sucedía religiosamente todas las noches cuando iba a besarlo.
Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, a través de el, que su papá había estado allí y lo había besado. El nudo era el medio de comunicación entre ellos.
El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros.
Aquel padre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papá le estaba diciendo.
Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento.
Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban, para aquel hijo, muchísimo más que regalos o disculpas vacías.
Es válido que nos preocupemos por las personas pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo.

Para que exista la comunicación, es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, pues, en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.

18 de Mayo: "Día de la Escarapela Nacional"


Mi traje de gala
Hoy me he vestido de gala
sobre el blanco delantal,
una hermosa escarapela,
mi madre ha prendido ya.

Hoy hay fiesta en la montaña,
en el valle, en la ciudad;
mi escuela está engalanada
en el patio principal;
hay un cielo de banderas,
que encela al cielo real;
y lo mismo que en aquel
un coro de ángeles hay,
que entonarán la sagrada
y bella canción nacional.

Hoy me he vestido de gala
sobre le blanco delantal,
brillará como una estrella,
¡La divisa nacional!

(Amanda Rega Molina)
 

El rostro no miente.


de P Max Turri, el miércoles, 18 de mayo de 2011
 “Haga brillar su rostro sobre nosotros

 Rodeados de infinidad de miradas, descubriendo cantidades de rostros, formas de juzgar nuestra presencia con el libro de leyes en las manos y la mirada de inspectores. Así estamos unos mirándonos a otros. Rostros que se esconden detrás de caretas establecidas por una sociedad que se muestra para afuera y teme mirar hacia dentro. Dar la cara o mostrar lo que se esconde, son expresiones que piden blanquear una realidad que todos “vemos” pero qué difíciles son de transparentar.
El rostro no es otra cosa que la profundidad de lo que somos. El rostro refleja lo escondido. El rostro necesariamente nos pone en evidencia. No podemos esconder lo que somos y sobre todo cómo estamos. Es por eso que el rostro, y dentro de él los ojos, se los llama “ventana del alma”, porque muestran lo que hay dentro.
El rostro no podremos cambiarlo. Podremos decorarlo, modificar su estética, pero el rostro siempre reflejará lo que hay dentro. “Eso” que se esconde, eso que se encuentra en lo profundo del corazón.
Pedirle que “haga brillar su rostro sobre nosotros”, como dice el Salmo 66 en la liturgia de hoy, es implorar que una mirada se pose sobre nosotros y nos ilumine. Es descubrir en Él, el rostro que anhelábamos alcanzar. Es dejarlos ilumina por su mirada tierna, dulce y misericordiosa. Mirada que nos produce paz y nos consuela. Es dejarnos iluminar por su brillo y aclamar como dice el mismo Salmo: ¡Que los pueblos te den gracias, Señor, que todos los pueblos te den gracias! Porque en Tu mirada encontramos cómo Dios nos mira, en Tu mirada encontramos nuestra paz, en Tu mirada nos sentimos amados.

¡Hermoso miércoles para vos!
Padre Maxi  

martes, 17 de mayo de 2011

El poder de las palabras.


Una palabra irresponsable: puede encender discordias y fuegos difíciles de apagar…
Una palabra cruel: puede arruinar y derribar todo lo que se había edificado en una vida…

Una palabra de resentimiento: puede matar a una persona, como si le claváramos un cuchillo en el corazón...

Una palabra brutal: puede herir y hasta destruir la autoestima y la dignidad de una persona…

Una palabra amable: puede suavizar las cosas y modificar la actitud de otros…

Una palabra alegre: puede cambiar totalmente la fragancia y los colores de nuestro día…
Una palabra oportuna: puede aliviar la carga y traer luz a nuestra vida…
Una palabra de amor: puede sanar el corazón herido.
 
Porque las palabras tienen vida.
Son capaces de bendecir o maldecir, de edificar o derribar, de animar o abatir, de transmitir vida o muerte, de perdonar o condenar, de empujar al éxito o al fracaso, de aceptar o rechazar...
¿Cómo hablamos a los demás? ¿Qué les transmiten nuestras palabras?
¿Qué me digo a mí mismo? ¿Hacia dónde me conduce mi dialogo interno?

 
 
Jesús dijo: “Yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado” Mateo 12:36-37

lunes, 16 de mayo de 2011

Agradecer

Agradecer a Dios y a la Virgen por haber podido viajar a Luján y ofrecer, desde mi humilde corazón, nuestro canto. Ya decía San Agustín: "quien canta reza dos veces", estoy feliz, con mi corazón en Paz. Compartir con ustedes mi alegría chicos, besos y bendiciones desde Maipú, Bs. As., Argentina.

martes, 10 de mayo de 2011

Inocencia.

Una niña, de unos 6 años, iba diariamente a su colegio caminando a través del bosque. Aquella mañana, había amanecido con un cielo amenazador. El viento y las nubes hacían presagiar un día de lluvia, pero la bella niña seguía su camino rumbo a la escuela, como si todo fuera normal. 
Durante el día, la tormenta fue aumentando en intensidad, por lo que se desató  una tempestad con muchos rayos que podían verse desde varios kilómetros.
La madre estaba preocupada por su pequeña hija que, como de costumbre, tenía que regresar sola atravesando el bosque. Sintió mucho miedo por lo que podría pasarle en medio de esa terrible tormenta. Así que rápidamente subió a su auto y se dirigió en dirección a la escuela. La oscuridad y el viento hacían poco visible el camino, por lo que le costaba encontrar a su hija, que en este momento podía estar en peligro.
Las luces de su vehículo, le ayudaron a divisar a la distancia a su hija, entre relámpagos y truenos, la pequeña se encontraba sentada junto a un árbol mirando el cielo. En ese momento un relámpago iluminó todo el bosque, la niña se puso de pie sin dejar de mirar el cielo y con una sonrisa angelical, abrió sus brazos.
La madre, viendo esta actitud, estaba perpleja, no entendía lo que pasaba, ya que la niña debería estar muerta de miedo. Salió corriendo de su auto y fue al encuentro de su hija.
De regreso a su casa, la madre veía extrañada como su hija seguía mirando al cielo, sin dejar de sonreír. ¿Qué miras y por qué sonríes?, preguntó la madre.
¿Sabes por qué sonrío mami?, porque Jesús me está sacando fotos y esas son las luces de su enorme flash, algún día me gustaría mucho poder verlas.

“Cuando veas relámpagos en el cielo, deja que Dios ilumine tu corazón, no tengas miedo, no te escondas, deja que te cautive la inocencia, quizás el Señor quiera sacarte unas fotos para su álbum”

¡Bravo Rosana, esa es mi chica!!!


Veo que estamos avanzando y mucho,
cada vez necesitas menos ayuda...
Es más..., creo que en poco tiempo
me tendrás que ayudar vos a mí, no?
Sólo pasé para mirar un poquito
y de paso para que brindemos amiga...
Que brindemos por el éxito de tu blog,
pero en especial, que brindemos por
esta hermosa amistad que nació....,
te acuerdas cómo Ro?
Qué loco todo, no?
Beso y abrazo enormes mi querida
y miles de bendiciones...
Paz y bien.
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sábado, 7 de mayo de 2011

Oración a Nuestra Señora de Luján.

Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra. Nuestra Señora de Luján, Patrona de nuestra Patria; hoy alzamos nuestros ojos y nuestros brazos hacia tí... Madre de la Esperanza, de los pobres y de los peregrinos, escúchanos...
Hoy te pedimos por Argentina, por nuestro pueblo. Ilumina nuestra patria con el sol de justicia, con la luz de una mañana nueva, que es la luz de Jesús. Enciende el fuego nuevo del amor entre hermanos.
Unidos estamos bajo la celeste y blanca de nuestra bandera, y los colores de tu manto, para contarte que: hoy falta el pan material en muchas, muchas casas, pero también falta el pan de la verdad y la justicia en muchas mentes. Falta el pan del amor entre hermanos y falta el pan de Jesús en los corazones.
Te pedimos madre, que extingas el odio, que ahogues las ambiciones desmedidas, que arranques el ansia febril de solamente los bienes materiales y derrama sobre nuestro suelo, la semilla de la humildad, de la comprensión. Ahoga la mala hierba de la soberbia, que ningún Caín pueda plantar su tienda sobre nuestro suelo, pero tampoco que ningún Abel inocente bañe con su sangre nuestras calles.
Haz madre que comprendamos que somos hermanos, nacidos bajo un mismo cielo, y bajo una misma bandera. Que sufrimos todos juntos las mismas penas y las mismas alegrías. Ilumina nuestra esperanza, alivia nuestra pobreza material y espiritual y que tomados de tu mano digamos más fuerte que nunca: ¡ARGENTINA! ¡ARGENTINA, CANTA Y CAMINA!